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sábado, 22 de septiembre de 2018

Aún es verano! :)

  Llevo ya un montón de días -semanas diría yo- escuchando que ya se ha terminado el verano. Hay quien cree que el verano empieza y se agota con sus vacaciones, pero eso es otra leyenda urbana :) Yo hubiera asegurado que el verano terminó ayer, pero oficialmente no debe despedirse hasta mañana... Estoy escribiendo esta entrada con la ventana abierta, oliendo a hierba recién regada, escucho a los gatos jugando y remoloneando a la fresca bajo la luz de la luna y el fresno aún sostiene altanero sus hojas verdes. El verano no se fue ayer y tampoco va a despedirse mañana, me encanta!!!! 

  Aún nos quedan algunas tardes verdes... :)


 El cielo aún conserva el azul... 


  Aún apetece buscar la sombra...



 Cuando el sol se canse y el viento doblegue las hojas del fresno nos pondremos a cubierto...


  Pero si aún quedan tardes de maceta de barro, las regaremos!  


  Seguro que la luna del equinocio lo entenderá, Bongo...


:)

martes, 11 de septiembre de 2018

Maison Bois: la alcoba (4)

 ...No penséis que fue una estridencia, ni mucho menos; más bien se trató de algo sutil que, sin embargo, llamó mi atención y me puso alerta... Gabriela había estado tejiendo al ritmo del tic tac del reloj de su alcoba hasta que una bruma de remembranza la llevó a abrir el cajón donde guarda el viejo álbum de fotos... Hacía rato que había anochecido, pero en la alameda los veranos tienen días largos y noches perezosas...


  Nos perdimos en una espiral de dulces recuerdos cuando un sordo "ris-ris" me llenó de inquietud y bajé a ver que ocurría... La casita se veía tan serena que me convencí de que solo había sido un susurro de mi imaginación :)


 La noche era tan deliciosa que salí al jardín para envolverme en ella... Gabriela y Bronco seguían arriba perdidos en un mar de cálida reminiscencia...



  Ya había decidido volver a entrar cuando vi la luz...


 Y el corazón me dio un vuelco porque no cabía duda de que alguien se estaba moviendo en la cocina! Mi primer impulso fue echar a correr y alejarme a todo lo que me permitieran los pies, pero no podía dejar a Gabriela y a Bronco a merced de un intruso, así que me armé con la pala de remover los geranios que Gabriela había dejado en la entrada y abrí la puerta de la cocina...


  Gilda!!! ♥ Ohhhh! :) 

 Nooo, tranquila! No le contaré a Gabriela que le has traído lavandas :) dejaré que descubra tu sorpresa mañana cuando baje a desayunar ♥ Está arriba con Bronco, no quieres subir? 


Por supuesto que no es tarde! la luna acaba de salir... :)


 Eres bien recibida, Gilda, quédate! Ven, mira! aquí hay una foto de la goleta del marino de la tía Enrieta... surcaba los mares con la gracia de los delfines y volaba cuando desplegaba aquellas velas de blanco y azul celeste... Mmn... creo que esa es la prima Hortensia... Quién habrá pintado esos bigotes sobre la foto?... :) (yo sé quién fue, pero no voy a escribirlo, jaaaaaaaa!!!)


 Hemos vuelto, Gilda,  te prometí la Alameda y he cumplido mi promesa! :)  

 Dicen que no hay quinto malo, pero ya no tengo más alcoba, así que no habrá un "Maison Bois: la alcoba (5)" :) El próximo tranvía de mi querida casita Bois se detendrá en la sala... llamarla salón rompería el hechizo... yo prefiero una salita de costa de amapolas a la sombra de mi Alameda :)

  Espero que todos halláis disfrutado con la alcoba... para mí ha sido un privilegio que Gabriela me dejara darle vida con ella :) El azul que da color a todos sus rincones se nos antojó tan intenso que ha sido inevitable nuestra evocación de Enrieta... La vida que se vive y se disfruta va y viene como las olas y las golondrinas :) cuando menos te lo esperas, regresa como ineludible recuerdo y te renueva el corazón... :)

♥   

sábado, 8 de septiembre de 2018

Maison Bois: la alcoba (3)

  Por qué las ciudades han dejado morir las campanas? Tengo que entender esto? Aún conservo nítido el recuerdo de la voz de las mañanas de mi infancia en la casa de mi abuela... aquella mezcla de sonidos sordos que juntos conformaban una melodía que calaba el corazón... Invariablemente, eran mañanas de verano en las que te desperezaba aquel bullir de la calle que también despertaba... era posible calcular la hora sin mirar al reloj solo con cerrar los ojos y escuchar... y si alguna duda quedaba, allá estaban las campanas :) A veces las añoro, como añoro el tic tac del reloj del recibidor que la tía Enrieta encargaba engrasar cada mes de mayo y que siempre nos cantaba las horas y las medias con exquisita y deliciosa precisión. Resultaba tan cotidiano que durante el día se solapaba con las risas y las gaviotas hasta pasar desapercibido... sin embargo, en la quietud de aquellas noches templadas, con la luna colándose entre los visillos y el vaivén incesante y reposado de mar al otro lado, era imposible no acompañar aquel tic tac mientras los ojos se rendían y se entornaban y los sueños galopaban al son de sus horas... No es el mismo reloj, pero sí fue la añoranza de aquel lo que lo trajo a la alcoba de Gabriela :)
  

 Íbamos a colgarlo en la sala, pero Gabriela quiso asegurarse de que su tic tac la arrullara en las horas de gancho, de anochecer y duermevela sin tener que preocuparse por aguzar el oído, levantarse para abrir la puerta o despertar a Bronco para calmar sus ronquidos, así que le hicimos un hueco en la pared y compramos unos cuantos metros de cinta de ultramar para vestirlo tal y como conservábamos el de verdad en la memoria :) Al principio se nos hacía extraño verlo ahí... ahora no concebimos la alcoba sin él :)








 Estamos llegando al final del paseo :) al rincón donde Gabriela hace magia con los hilos cuando las luces de la sala se apagan y el sueño no molesta :) Es muy parecido al rincón donde tejo yo... 

 Me traje la silla de la feria por menos de lo que cuesta un detritus y Gabriela la pintó de azul y le sembró las flores... :)


yo tejí el cojín y las hortensias de Eloísa se vinieron solas a su vera... ♥


...mirad qué bonicas se ven aquí...


 En un principio, Gabriela guardaba los hilos en cajitas delicadas que solíamos decorar con cromos antiguos y servilletas nuevas, pero una tejedora que se precie no va a ninguna parte con cuatro ovillos de hilo, ya sabéis... las cajitas empezaron a apilarse y cambiar de color empezó a resultar tan engorroso que, al final, rescatamos del desván la nasa del abuelo Blas; no hay comparación! Ahora todos los hilos están el mismo cesto y suben y bajan de la alcoba a la sala sin pereza, día sí, día también :)


 Me encanta ese cesto de los hilos! 


 No voy a negaros que junto con la cama, ese rinconcico de la alcoba me atrapa el corazón :) Hasta le regalé a Gabriela el osito de mis pinceles por los gurimuris que nacerán en ese recodo :)


 Estas noches atrás Gabriela ha estado tejiendo un vestido para Lavanda Mary... Victoria me la regaló dentro de una cajita encantadora... ♥



  Emociona solo mirarla, verdad? Bien, qué cuerpo se os queda si os digo que me la envió sin ropica de quita y pon???? Así fue y así os lo cuento... un pesar... No quedó más remedio que ponerse a tejer un vestidico... no podemos tener a la chiquilla sin mudar toda la vida, así que Gabriela le hará su ropica de quita y pon :)


 Bronco también ha estado tejiendo... más o menos... :)



 Habéis oído eso??? Ha sonado abajo, no? Mmn... No hay nadie más en casa... Disculpadme, voy a ver...


 Parece que todo está en calma... Gabriela está tejiendo arriba... Creo que el sueño me hace escuchar ruidos que no suenan :)... Un momento!!! Hay alguien en la cocina!!!!!!!


 Dios mío!!! Quién puede ser??????????? Tengo que averiguar; qué inquietud!!!

  Os contaré!

 :(

lunes, 3 de septiembre de 2018

Maison Bois: la alcoba (2)

 Ahora que lo pienso, no recuerdo haber oído nunca que la tía Enrieta se quejara de frío... la colección de echarpes y chales que siempre llevaba con ella a la costa era más coquetería que necesidad y os aseguro que nadie los ha lucido jamás como ella. En aquella casita al borde del mar las mantas nunca fueron gruesas y se reservaban en el altillo para las visitas frioleras que, de vez en cuando, recalaban allí para gozo de Enrieta y pesar mío. Gabriela ha heredado una parte de ese encanto para sostener con naturalidad un echarpe sobre sus hombros pero, sin embargo, prefiere tener las mantas siempre a su alcance a los pies de la cama y un edredón cálido sobre las sábanas de algodón... La cama de la alcoba es sin duda la pieza de la que más orgullosa me siento; cada vez que la miro me brota el acuciante deseo de recostarme en ella :)


 El armazón de la cama es un detritus de anticuario. Gabriela y yo nos dejamos las uñas lijando, pintando, puliendo... Moldeamos una a una todas las rosas del cabezal y  después las pintamos de rosa primavera :) Me hizo el honor de elegir mi letra de la suerte para el centro y yo la retribuí tejiendo los almohadones en los que pusimos al color la pasión que habíamos escatimado al cabezal :)


 El edredón se lo debemos al gancho de mis amores y la mantica del pie de cama a mis agujas recién estrenadas :) Podría deciros que engalanamos las sábanas con encaje antiguo que compramos en la mercería del paseo antes de que la Sra. Andrea liquidara todo el stock de su difunto Manuel... viste mucho dejar caer eso de "encaje antiguo" cuando asoma una puntilla en una escena, pero lo cierto es que, cuando nos acercamos con esas intenciones, ya hacía días que la Sra. Andrea había echado las persianas y disfrutaba con sus amigas de las aguas en Lanjarón sin el más mínimo remordimiento, así que nos conformamos con un percal y un entredós sin pasacintas que nos recomendó el hijo de Doña Tomasa. Hay que ver lo que ha cambiado ese chiquillo desde que se casó con Encarnita San Martín. La pobre Tomasa ahora tiene que bregar sola y como puede con la pescadería mientras el chiquillo luce corbata en las "Galerías de Ultramar" que fundó el abuelo de Encarnita con las perricas que hizo su padre en las Américas de aquellos tiempos... Qué cosas pasan! :)


 En la alfombra no os fijéis mucho porque le tenemos puesta la vista encima. Fue una de esas ocurrencias que se nos ocurren de vez en cuando, pero no resultó como esperábamos... Pese a todo,  pensando más en Bronco que en los pies de Gabriela,  decidimos colocarla  mientras llega una mejor inspiración,  aunque vaya "usté" a saber... esas cosas provisionales acaban la mayoría de las veces haciendo historia... la verdad es que nos hemos acostumbrado a verla y en conjunto nos encanta ese rincón :)


 No sé si Bronco ha entendido el sentido subliminal de esa alfombra... creo que no... 


 Ya os he contado que en la alacena ascendida a mueblecito con encanto :) hay una cajita en la que Gabriela guarda sus bitel, pero no todas las muñecas están allí... :) 


 La de la pared es Valentina, regalo de Maite (Namasté) ; es una de esas niñas que alumbran las mañanas de domingo y detienen el tiempo cuando las miras jugando al diábolo o volando una cometa... 



...la de la cama es Lavanda Mary un tesoro nacido de las agujas de mi Victoria ♥ No debe medir más de tres centímetros así que no es fácil conseguir fotografiarla como merece; espero que sepáis apreciar la foto :)...


 A mí me encanta cómo se ve arrebujadica sobre la cama... ♥


 En fin... entiendo que a veces, cuando llamo a Gabriela, el teléfono me devuelva veinte tonos de llamada antes de que ella conteste... no debe ser fácil desperezarse de la ensoñación a la que invita esa camica de la Alameda :)


 Veis la estantería?  Cuando descansan las agujas, Gabriela lee... :)


  Al ver su selección, no pude por menos que bordar unas flores para el estante :)


  Recuerdo que en la entrada de la casita de la costa siempre había una Virgencica del Pilar que iba y venía con la tía Enrieta todos los veranos... Uno sabía donde estaba Enrieta solo con mirar la mesa recibidor de la entrada... si  la Pilarica estaba allí, probablemente Enrieta había bajado a tomar un batido de albaricoque a la terraza de Cosme o había salido a comprar unas flores en el Mercado... Si en la mesa solo estaban el reloj y la bandeja de desahogo, Enrieta ya se había marchado o aún estaba por venir. Por eso Gabriela y yo no concebimos la casita de la Alameda sin la Virgen Daragón :)


 Con el mantico rojo porque ese es el color de mi tierra, lo apreciáis? :)


 El despertador es pura frivolité, a Gabriela la despiertan las cardelinas como a la tía Enrieta la despertaban las gaviotas :) 

  Nunca me convenció esa costumbre de Gabriela de dejar las zapatillas debajo de la mesilla, jamás vi cosa semejante en la casita de la costa...


...por eso, cuando sacamos del armario la cajita de los tesoros para rescatar la caracola, no me pude resistir...


 Hay cajicas que no pintan nada dentro de un armario y si Bronco no se encela con la alfombra, yo prefiero ocuparla con las zapatillas :) Mmn... intento hacer memoria... no tengo muy claro de donde llegó esa cajita... os suena de algo? Jaaaaaaa! Carmennnnn!!! Gromaaaa! Esa foto no le hace justicia, voy a sacar otra so facto! Guan momen!

 Ha habido que descolocar la mesilla pero bien vale la pena :) Creo que tejeré un corazón para el tirador de ese cajón... Os cuento un secreto... la lámpara sobrevivió al naufragio... una ola bondadosa nos la acercó hasta el rompeolas una tarde con la bajamar... :)


 Quizá no lo creáis, pero hace rato que solo quedan migas en la lata de las galletas... empiezo a pensar que este paseo por la alcoba va a resultar tan largo como el que damos Gabriela y yo por la Alameda las mañanas de domingo :) Las luces están a punto de apagarse ya, veis?  


 Dicen que no hay dos sin tres y yo lo creo, así que volveré; si no os aburrís, a mí aún me queda alcoba :)

 Dulces sueños! 

:)

miércoles, 29 de agosto de 2018

Maison Bois: La alcoba (1)

  Las casitas de alameda vienen a ser como las casitas de costa; al cruzar el umbral uno no espera grandilocuencias sino un sencillo asalto de calidez y si acaso, el aroma delicioso de unas magdalenas recién horneadas. Las casitas de costa, lo mismo que las de alameda, se viven y se disfrutan, no se contemplan :) No va a ser una entrada corta así que os sugiero tener a mano la lata de las galletas :)

  Hace tiempo que Gabriela se esmera en adecentar la casita Bois... Como diría mi abuela, "tarde no es y prisa no hay", pero cada paso que damos es un avance y como quien no quiere la cosa, a la cocina y a la toilette que ya terminamos, sumamos ahora la alcoba que albergará los sueños, los recuerdos, los primeros rayos de sol y la luz de la luna en el duermevela :)


 Nos decidimos por el azul el día que Gabriela se enamoró perdidamente de la vieja alacena que encontramos en el desván de la casita de costa de la tía Enrieta... Recordáis a Enrieta? ♥


 No me preguntéis qué pudo ver en ese pequeño mueble desvencijado, pero no hubo modo ni manera de convencerla para que lo dejara correr y, como cuando esto sucedió ni siquiera habíamos empapelado la alcoba, decidimos que definitivamente nos traeríamos a Enrieta a la Alameda vistiendo la alcoba con el color del mar que la enamoró a ella. Así es como a veces suceden las cosas, queridos...

 El bolsito es Violeta Llaneza ♥; lo habéis reconocido, verdad? :) El jarrón es de mi hermana Vic ♥, lo mismo que la cajita que se adivina debajo y en la que Gabriela guarda sus mini-bitel :) Antes de que Azu pregunte qué es lo que es eso que hay dentro del armarito al lado de la caja, os diré que es un pequeño "puff" que yo le he tejido. No hay nada como recostar los pies sobre un puff de algodón en esos ratos de lana en los que da pereza acostarse y lo que apetece es mover un gancho al abrigo de las estrellas :)


  Para las cortinas optamos por la sencillez, ya lo veis... En las casitas de Alameda, lo mismo que en las de la costa, las cortinas en realidad sobran, hay tanto que disfrutar al otro lado de los cristales! Por eso optamos por un visillo sin pretensiones que invita a la luz a colarse dentro sin cortapisas y que abre y cierra casi con solo desearlo... El percherito es de Fergo y el paraguas un regalo de feria de Almuhada... A Gabriela le encanta! En los días de lluvia imaginamos que es una de las sombrillas del paseo donde está la plaza en la que vivía Enrieta cuando tocaban baños de olas... Tiene el azul del mar profundo y las estrellas de una noche de verano, qué más se puede pedir? ♥



  Siempre cuelgo corazones en los pomos de armarios y cajones... Recuerdo que, en cada visita a la costa, tejía alguno para la tía Enrieta, una costumbre que ella nunca dejó de agradecer... "Querida... algún día conseguiré recomponer mi maltrecho corazón entrelazando los trocitos que tú me das cada verano... Espero que nunca los tejas para ese marino sin barco que aún me ronda los sueños..." Y cada verano, invariablemente, yo le hacía esa promesa... "No tejeré trocitos de corazón para tu marino, Enrieta, pero espero que cuando ya no le queden lágrimas seas tú quien los comparta con él:) Algún día tengo que contaros como terminó aquella historia... Ahora estábamos en la alcoba... 

  El banquito de rayas es otra remembranza... el toldo bajo el que Enrieta burlaba al sol del verano, siempre combinaba rayas en blanco y azul celeste... :)


 Y aquí tenemos que detenernos :) Gabriela no da un paso sin ese bolso desde que mi hermana Azu se lo regaló :) Ella dice que al mirarlo ve a Mamá Osa tejiendo una colchita para su bebé a punto de nacer... ♥ Azu debió presentirlo porque también le regaló el bebé :)


 Ojo a ese bolígrafo, eh? Mi maña dice que tiene ese don para las cosas pequeñas y yo hace tiempo que me convencí de que así es... :)



 Seguimos? Para la cómoda nos inspiró la espuma :) Hay un encanto especial en una ola que rompe... en ese blanco que se impone y no se rinde... en ese empuje que lo intenta una y otra vez...


 No es perfecto??? Cuando vi el efecto de la cómoda bajo las amapolas de mi Vic no podía creerlo! Olas de Alameda... Siempre supe que era posible!!! :) Ahí está!!! Mi deliciosa Alameda... las olas de mi dulce Enrieta... y mis hermanas llenándolo todo!!! :)


 La cajita de plata y el monedero de Mav... la barrita de labios Daragón; qué sería de Gabriela sin ella! ♥ San Pancracio con su perejil... :) Nadie como Vic para los santicos :) Es casi impensable imaginar "Cherubín" en dificultades, pero ya sabéis... toda precaución es poca! Leocadia también fue un regalo de Azu... Os he contado??? Fue la reina de las calabazas en las fiestas de Majones allá por el... qué año fue Azu? Pero ya sabéis lo que pasa... te hacen reina por un día y cuando se apagan las luces solo quedan la resaca y un terrible dolor de cabeza; el camión municipal sepulta la fiesta a golpe de manguera y nadie se acuerda de la calabaza; mundo ingrato! De no ser por mi hermana a saber en qué contenedor hubiera acabado la porecica! Para Gabriela es un amuleto... ella dice que representa la esperanza, la confirmación de que la Ley de Murphy también tiene sus grietas :) Yo también lo creo!


 No concibo el mar sin caracolas así que bajamos del altillo la cajita de los tesoros de Carmen (Pekevasión) y pasamos un buen rato escuchando el murmullo del mar entre los álamos, una delicia! :)


 Por cierto... no sé qué os parecerán los atuendos de mi Gabriela pero debéis saber que no son escopetica de feria; están tejidos con hilo de bordar a máquina y gancho del 0,5. Para que os hagáis una idea, hacen falta un sinfín de puntadas para avanzar un centímetro; llegué a pensar que estaba tejiendo una colcha para mi cama en lugar de un top para Gabriela. Algún día tengo que enseñaros mi colección de los cien mil hilos y contaros las risas que hice con Vic el día que decidimos que no podíamos vivir sin diez mil metros de hilo de bordar a máquina, jaaaaa!!! Os aseguro que no hay tono en la paleta del que no tengamos una bobina, Señor! Los zapatos son Victoria's; mis hermanas solo me permiten el crochet en los pies cuando Gabriela se pone el camisón... 



  No paséis por alto los corazones que adornan la falda a juego con el top :) hay veces en que la diferencia es solo cuestión de un pequeño matiz... :)


  

  Mmn... mencionar el camisón me ha hecho mirar el reloj... ya es muy tarde...


  Volveré! Me he comido media lata de galletas, pero lo cierto es que la alcoba no ha hecho más que empezar...

:)
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