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viernes, 11 de agosto de 2017

A fuego lento...

 No soy una cocinera de postín, ni siquiera una cocinera mediocre, pero siempre he pensado que el secreto de un bizcocho esponjoso está en dejarlo cocer a fuego lento. A mí me encanta mirarlo a la luz del horno, con la cocina en penumbra y sentir como su aroma se va extendiendo por toda la casa mientras va subiendo, tomando forma y dorándose poco a poco... 


  Probablemente esa es la razón por la que no se moverme por las redes sociales más allá de momentos fugaces que enseguida me empiezan a pesar. Se me representan como un océano inmenso, azul y sereno muchas veces, gris y encrespado otras, siempre en movimiento y en avance vertiginoso, rebosante de flora y de fauna de todos los colores imaginables. Es muy fácil dejarse atrapar y perderse en sus aguas pero os confieso que su ritmo me resulta agotador y siempre me alejo con la sensación de haberme dejado en el tintero cien mil "buenos días", "buenas noches", "me gusta", "me entristece", "me sorprende"... y un sinfín de comentarios en otras tantas publicaciones que la mayoría de las veces ya no soy capaz de volver a encontrar...  Supongo que algo tendrá que ver también el hecho de haber nacido en el norte adentro... no soy inmune al mar pero por mis venas corre el agua dulce de una fuente de alameda y si acaso, la corriente de un torrente de montaña que se viene a remansar en este pequeño y recóndito rincón y en otros tantos que habitualmente visito y en los que puedo detenerme y disfrutar a fuego lento, sin prisa y a salvo de los vientos del mar abierto, regresar cuantas veces quiera, encontrar y dejar huella de mi visita con las yemas de mis dedos y no con el frío y cortés prefabricado que brota del clic de un botón. Qué le vamos a hacer! A mi me atrapa el sabor antiguo del bizcocho horneado en casa a fuego lento... 


  Nos hemos tenido que poner calcetines... Nunca hubiera estimado que esta pudiera ser una noticia relevante pero navegando por esos lares que os he contado he descubierto que noticias así despiertan el entusiasmo de un montón de botones ;) Creo que el verano se ha marchado un par de días a sobrevolar otro mundo, pero dejaré que esa parte os la cuente él... 


:)

11 comentarios:

  1. cómo te entiendo, en mi época de cadete los calcetines eran obligados,por estos lares, a partir de la tercera semana de agosto, o sea : te ibas de veraneo en agosto a la playa y tenías que meter calcetines porque al menos la última semana hacían falta ...y ahora que soy senior la cosa se va adelantando...en cuanto a los mares, siempre me han agobiado por la ausencia de horizontes tangibles, o sea, eso del horizonte línea horizontal tal cual, inamovible por más que navegues me produce un desasosiego terribilis, soy más de metas accesibles: el remanso o el nacimiento del torrente siempre están ahí, constatables, aunque siempre haya además algo más allá ...

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  2. A fuego muy lento a tenido que cocese porque ha subido parriba de maravilla.Guarda un trocico pa gustalo.😊😊😊😊😊😊

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  3. En mi casa los calcetines tendràn que esperar mas de un mes para salir del armario. Eso tiene el sur, mija. Calores y calores.
    Guapas son tus niñas!😍😍😍

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  4. Cómo entiendo eso de los calcetines,es lo que tiene ser del norte,yo he pensado que éste año me los vuelvo a quitar y navegaré allende los mares (yo soy de puerto) para poder dejarlos en casa un ratito más! Pero volveré al remanso,allí donde sé que estáis para poder seguir camino...
    Guardarme un pedazo de bizcocho hasta mi vuelta,que guapas mis sobris con sus calcetinicos!!!
    Besos.

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  5. One of the good things about summer here, is that I don't have to wear socks for at least 4 months.
    I love how the words flow out of your pen Elena, like pure poetry.
    The dolls are lovely. I notice that you also knit, not only crochet, very beautifully.
    Hugs, Drora

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  6. Calcetines... y mantita en la cama. Se ha ido casi sin venir, por lo menos en Santander. Pero bueno, así gusta más el bizcocho a fuego lento. Que bonitos modelos tienen las nenas, sobre todo el vestidito de la pícara pelirroja.
    Besitos

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  7. Jajaja pués tengo que decirte, que yo vivo en un pueblo de Barcelona, y ya me he puesto los calcetines dos días y una mantita.
    A mí me pasa igual con los bizcochos, me encanta ese olor que desprende el horno y se propagaaaaaaa por la casa.

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  8. Ayy!!qué dulzuras!yo quiero,jejj
    Y los calcetines pues son de agradecer,después de tanto calor...
    Besitoss

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  9. Con esa explicación del bizcocho, me han e grado unas ganas tremendas de comerlo he sentido su olor, he tocado su esponjosidad. . Irresistible.
    Sobre los calcetines que te voy a decir, un día playa y ocho en casita, fresquito y agua, no las llamaría tormenta tas de verano, parecían invernales e interminables.
    Un abrazo
    Maite

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  10. Pues por estos lares todvía no estamos ni de calcetines ni de mantas, sin embargo un viento de levante nos ha traido un poco de alivio en estos días tan calurosos. Tus niñas cada vez más guapas sin importar la época del año. Besosss

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  11. Yo soy del sur y los calcetines siguen guardados en el fondo del armario pero a tus chicas les quedan genial. Un beso
    Teredu

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