Lo que más me gusta de una mini
es la historia que lleva escrita, si no la tiene, me la invento. Obvio que una
pieza bien hecha es un deleite para los sentidos, tomar entre las manos la obra
de un buen artesano destapa todo un mundo de emociones, pero abrir una cajita que
esconde el regalo de una amiga o recrear una fantasía construida entre
risas en esos ratos en los que la vida
nos permite ser soberanos de nuestro propio tiempo, siquiera sea por unos pocos
minutos, es también una de la satisfacciones más grandes que me puede regalar este
mundo pequeño en el que nos encanta navegar. Quizá por eso invento historias,
quizá por eso me siento tan orgullosa de
mis pequeños tesoros, seguro que esa es la razón por la que, al mirarlos, el
corazón y la memoria despliegan sus alas y me elevan y me pierdo en ese lugar
indescriptible, tejido con recuerdos, anhelos y sueños tan reales como el
sentimiento que pueden encerrar dentro
de sí una cajita de madera y las manos torpes que la engalanan.
Ese es el hilo del que se prende
Estela… Estela y su amor incondicional… Estela y las palabras que no encuentra
para describir, para convencer, para atraer, para entregar… Estela… el
sentimiento y el deseo de hacerlo tangible… el corazón a la espera de las
iniciales que le darán sentido…
Nació del empuje que me supuso
escuchar, después de mostraros a Canelo, esa frase que insistentemente muchos habéis
pronunciado: “escribe otro cuento!”. Luego vinieron los: “ya lo tienes?”, “cuál
es la historia esta vez?”, “cómo se titula?”, “cuándo lo podremos leer?”… Más tarde, esa parte en la que uno
muestra el alma hecha palabra y espera la reacción sintiéndose tan expuesto… Y
de pronto el “Ohhhhhhh!!!!” y el estallido, el aliento contenido que al fin
encuentra camino… bendigo a mis amigas!!!!
Terminar de escribir la historia
solo fue el principio de la historia, lo imaginabais, verdad? Después de darme
a probar la miel del “Ohhhhhhh!!!!” :), lanzaron su ofensiva inmisericorde: “Hay que
editar el cuento!” “Habrá que preparar ilustraciones que encajen con la
historia!” “Tendremos que hacer una escena como Dios manda!”…
Y volvimos a salir de caza…
La historia ya está escrita y
deliciosamente ilustrada, la escena definida y en marcha y el libro en la
imprenta. Jamás hubiera visto la luz sin todas vosotras. Tampoco sería la que
es sin Victoria y sus manos de duende, sin Mavara y sus “por qué no pruebas a
cambiar esto o aquello?”, sin las indicaciones irreemplazables de Azucena, sin
Olga… Se ha gestado en un tiempo compartido y viajado a través de la distancia
desde ese lejano país en el que todo está por hacer a la espera de que llegue
ese tren de horario incierto que nos haga creer que somos capaces de conseguirlo.
Ese es el proyecto que me tiene
enamorada estos días, una historia, las ilustraciones que la recrean, el libro
y la escena que la hacen tangible… un tesoro…
Aún queda mucho por hacer y por
desvelar, pero he pensado que quizá os haría ilusión conocer a Estela :)
Sé que no debería empezar a cacarear antes de tiempo, pero no tengo paciencia... con lo necesaria que es para estas "pequeñeces" y yo no tengo paciencia :)
Os iré manteniendo al tanto, no podré evitarlo! :)