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domingo, 20 de marzo de 2016

Sin orden ni concierto

 Hacía tanto frío de repente que pensé en hacer un gorrito para blays... nosotras las llamamos blays...   

 
 Quizá porque Mamá Osa aún estaba muy presente por aquí, le puse orejicas de oso :) Ese vestidico que lleva es un "Victoria" :) Daros una vuelta por su blog para conocer a Marina y su fondo de armario, es una preciosidad! ♥
 

 Sobró hilo y pensé... "qué tal un muñequito bebé para muñecas?"
 

Y nació Cocolisa :)
 

   Y caí en la cuenta de que nunca había hecho una princesa...
 

   Esta se llama Aurora :)


   Tiene su propio cuento pero es tan chiquitica que cabe en cualquier otro que quieras contar :)
 

   Pero algo tienen los ositos que siempre acabo volviendo a ellos...
 

   Esta vez fue una osita pizpireta :)
 

   Ingenua y diminuta...
 

    Verde que te quiero verde... :)
 

 Porque, vestida de azul, ya tenía esta :)


 A veces, los dedos se enredan... que si con esto, que si con aquello... sin orden ni concierto... 

  Feliz Primavera!!!!


:)

martes, 15 de marzo de 2016

Wendy

 Wendy es, como esas nuestras pequeñas grandes cosas, una pequeña gran Yorkshire terrier. Tan especial que, desde que supe de ella, todas las yorkies son ahora Wendys para mí, tan preciosa que ya por siempre, todas las yorkies serán Wendys para mí…


   Me contó la mujer que la quiere que cuando fue a buscarla aquel primer día, con apenas mes y medio de vida y escasamente medio kilo de peso, sin dudar en cuanto la vio, la perrica se le lanzó a los brazos… es imposible imaginar un lazo más poderoso que aquel abrazo de cachorro y mujer...


  Ha sido una yorkie muy buena, sigue siéndolo; nunca mordió ni estropeó nada, pero no vayáis a haceros una idea equivocada, era un torbellino, su corazón galopaba como el de uno de esos potros pura sangre capaces de volar sacando ventaja al viento y eso le valió dejar su propia leyenda en el parque; ningún otro perro la superaba en maestría y velocidad con la pelota, sin duda su gran pasión, su juguete más preciado, el tesoro del que nunca estuvo dispuesta a desprenderse, ni siquiera cuando dejaba que el mar abrazara su cuerpecico peludo entre las olas, quien sabe si soñándose delfín, ajena a su propia liviandad y dichosamente confiada. Dice la mujer que la quiere que solo le ha faltado hablar… hablar en inglés, porque en castellano siempre se ha comunicado divinamente. :)




  Ahora ya no puede jugar con la pelota, su pequeño gran corazón reclama sosiego, pero sus ojos siguen manteniendo ese brillo chispeante  que desprenden las pupilas de los que solo albergan bondad en su interior, de los que nunca harán traición, de los buenos… un pedacito de amor con cuatro patas y un lacito en lo alto de la cabeza…


 Este es mi pequeño y humilde homenaje a Wendy, a la mujer que la quiere, a los que solo albergan bondad en su interior, a los que nunca harán traición... :)





  No creáis que ha sido fácil :), hubo un momento en que estuve a punto de tirar la toalla, esas Wendys tienen un manto que no resulta nada sencillo de controlar,  mirad con qué tuve que vérmelas! :)



 Guau!                                     :)


  
                           


sábado, 12 de marzo de 2016

Paula

 Me caló tan hondo la osita que quería leer que los dedos no se resignaban al “borrón y cuenta nueva”… creo además que, cuando llama el buen instinto, hay que atender la llamada, extender las alas y seguir volando un ratito más… un poco más de hilo… una osita más…  

 Se llama Paula :)


  Es muy formal


  Volvió locas a mis amigas


  Y ella se volvió loca con ellas


  Me entretuve haciéndole algunas fotos sin ton ni son mientras esperaba a que al día siguiente saliera el sol y la iluminara; desde luego se merecía un fondo más atractivo que el teclado de mi computadora :)



  Pero en cuanto amaneció el día siguiente partió corriendo a donde la esperaban y el momento pasó...


  Me hubiera gustado que el sol le hubiera iluminado la cara cuando le hice esta...


  Pero allá donde ha ido tiene todas las fotos que quiera :). Me contó Vic que, mientras iba a buscar su cámara, la vio detenerse sorprendida en el pasillo...

  Oh, oh!!!


 Nadie por aquí...



 Nadie por allí...




 Quien ha podido dejar tirado en medio del pasillo algo tan precioso?????



  Las cosas que están en el suelo no son de nadie, no?




 A Vic le sorprende que una osita tan pequeña ya sepa leer :)




 Pero yo sé quién le ha enseñado a hacerlo... las vi juntas muchas mañanas en la alameda ;)



 :)

miércoles, 9 de marzo de 2016

"Mamá Osa": la bombonera

  Cuando las vi, no tenía muy claro qué podía llegar a hacer yo con tantas bomboneras, pero ya sabéis cómo va esto del "por si acaso..." :), al final han resultado de lo más coquetas para guardar mis ositos, no os parece?  :)


 Esta se va al cuarto de arriba, con la niña que inspiró el cuento :)


 Pero no vayáis a decirle que la he llamado niña... Secreto!!!   :)


:)

sábado, 5 de marzo de 2016

Mamá Osa

  Dedicado a mi hija y a su prisa por saber leer... :)

                                           Mamá Osa


  Hace muy, muy poco tiempo, Mamá Osa y su cachorro vivían felices en un bosque del color del arco iris bajo el manto protector de un cielo de un intenso azul cian.


  Cada día, Mamá Osa la llevaba de su mano y le mostraba los arroyos y las fuentes, los recodos y los prados, los caminos y las sendas de las moras, del agua y de la miel. Cada noche, Mamá Osa la acostaba, dulcemente la arropaba, amorosa sonreía y a su oído susurraba: "chiquitina... quieres que te lea un cuento?".


   E invariablemente, cada noche, la respuesta era una dulce sonrisa y la pequeña se acurrucaba y embelesada escuchaba los cuentos que Mamá Osa inventaba para ella y con voz tenue le leía mientras contemplaba sus dos palmas abiertas simulando las mil páginas de un libro encantador.


  Y así hilvanaban un día con el siguiente y una noche con la otra, entretejiendo con palabras un lazo intangible que prolongaba hasta la dicha su cordón umbilical.


   Sucedió que una tarde de la cuarta primavera, al regresar de su habitual paseo por el bosque, la pequeña se acercó a su Mamá Osa y, apoyando las manitas en su panza, la miró con esos ojos con los que a veces miran los cachorros de los osos y con un hilo suspirante de voz, le dijo: "mami... yo quiero saber leer!" Y el sol se ensombreció de pronto, el invierno regresó en un viento helado, el corazón de Mamá Osa se detuvo por un instante y en algún lugar remoto, las campanas de las horas de la vida anunciaron que las alas de la osita comenzaban a crecer...




   Aplacado ese primer impacto, Mamá Osa tranquilizó a su pequeña: "claro que sabrás leer! El próximo año la Osa Rita te enseñará a leer en la cueva escuela, no debes preocuparte!" Pero un año significaba para su cachorro toda una eternidad y una lágrima transparente recorrió aquella mejilla peluda y tierna: "pero mami... yo quiero saber leer ahora!!!"


   El momento pasó, llegó la noche y, de su mano, un nuevo cuento y un nuevo arrullo y la osita se durmió feliz. Pero esta vez, después de arroparla, Mamá Osa ya no pudo hacer lo mismo y cuentan los que la vieron que pasó la noche entera bajo el claro de la luna debatiéndose en la duda...


   Enseñarle a leer era perderla... cierto que así lo impone la Ley de la Vida, pero aún faltaba todo un año para eso... por qué iba ella a acelerar ese proceso? Sería fácil disuadir a su pequeña y aferrarse ese año entero a su dulce ingenuidad; seguir siendo, en solitario, luz y estrella de sus noches y sus cuentos, su faro, su puerto y su universo; retenerla cada noche en el embrujo de sus dos palmas abiertas... disuadirla, aferrarse, seguir siendo, retenerla...


   Y amaneció...

   Cuentan los que la vieron que, a partir de esa mañana, a la sombra de los fresnos, Mamá Osa le enseñaba los sonidos de las letras, los lacitos que las unen modelando las palabras y los cuentos... cuentan que, a lo largo de esos días, a los trinos de los pájaros se sumaba alborozada una voz de osa pequeña que cantaba ilusionada: "la "m" con la "a"... ma!!!" Y Mamá Osa abrió el baúl donde guardaba -para un año después- mil y un cuentos de papel y, noche a noche, la luna la siguió cuando guiaba, con su dedo, los ojos de su pequeña sobre las letras...


   Hay una primera vez para todo y así llegó para Mamá Osa aquel beso de buenas noches y aquel cuento de papel que, temblorosa, dejó en el regazo de su osita mientras la arropaba... "puedes leer un ratito, cariño, pero apaga pronto la luz que el sol llegará enseguida..."  Qué profundamente tristes sonaron los escasos pasos que la llevaron hasta su cama... cómo pesó la puerta que cerró tras ella... cómo quemaba en el corazón el cuento que no le contó esa noche... qué inmenso amor brotó incontenible de sus pupilas cuando la arrasó el torrente!


   Pero la Ley de la Vida, aún siendo implacable, no traiciona. La Osa Rita sin duda iba a llevarse una enorme sorpresa en la cueva escuela, pero aún faltaba todo un año para eso cuando la puerta de Mamá Osa volvió a abrirse y una osita preciosa, descalza y en pijama la miró desde la puerta y preguntó: "mami... quieres que te lea un cuento?" :) 



   Y amaneció...                     


:)

  No he podido evitar lanzarme a ampliar mi biblioteca :), estos libricos pequeños tienen algo a lo que no puedo resistirme :)





:)
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