Cuando voy de feria me pasa como
cuando voy al supermercado con hambre… no paro de cocinar desde que entro hasta
que paso por caja. Luego, en cuanto pico algo, dejo de pensar en grandes guisos
y termino haciendo ensalada de tomate, que apetece mucho ahora con el calor o
macarrones, que aún siguen siendo un valor seguro en mi casa. Así sucedió que
vi un kit sin mucha ciencia en la feria pero que rápidamente mi cabeza hueca
transformó en una escena planetaria y con él me vine a casa. Y me dieron las
diez y las once y la una y las dos… y llegó mi cumpleaños… :)
De mis amigas tengo que decir que
no tienen sentido de la medida. Se tiene o no se tiene y ellas no tienen. Qué
se le va a hacer! Literalmente, recibí un cajón de regalos tan grande que me
hizo pensar que habían abandonado la escala. De correos no nos fiamos ninguna
de las cuatro así que tuve que soportar la tortura de conservarlo sin abrir
días y días hasta que, por fin, el calendario alcanzó al que convinimos para la
fiesta y fue un día feliz de cumpleaños feliz de esos que se guardan en el
álbum de los días que no se olvidan. Tengo que contaros cómo son nuestras
fiestas, cómo nos las ingeniamos para burlar la distancia y cómo celebramos
entre jotas y canciones y risas y bromas, pero esta entrada, en realidad, solo es
para deciros que por fin he cocinado el kit de la feria. Me vi con tantas y
tantas minis preciosas que la resaca me provocó un deseo incontenible de montar
algo para lucir mis nuevos tesoros y otros que llegaron antes y que guardo como
oro en paño :)
Mi brote provocó un revuelo
considerable porque no nos poníamos de acuerdo… donde una decía carne, la otra
sugería pescado; cuando una mentaba la sal, a la otra se le ocurría pimienta… Solo
teníamos claro que para el suelo no hay nada como la madera y empecé por ahí,
compré dos bolsas de palicos de polo y pum pum. Me hubiera gustado darle un
tono más claro pero solo tenía tinte color nogal y las reservas de paciencia
agotadas así que opté sin dudar por un suelo vivido y no sé qué os parecerá
pero a mí me tiene tan satisfecha, porque es de las pocas cosas que he
conseguido que quede aceptable al primer intento :)
El papel de la pared iba a ser de
flores… Vic me apañó un modelo con rosas rojas y amarillas que me encantó, pero
calculé mal y lo imprimí en un tamaño inadecuado, pffff! Hubiera tenido que
esperar un par de días para poder llevarlo a imprimir en DINA 3 pero eso exigía
una paciencia que ya os he confesado que no me quedaba así que usé un papel que
tenía en la reserva, fruto de un intento fallido anterior y más paciente que
este y pum pum :)
Iba a echar el resto en el
frente… pensaba detenerme y colocar molduras y adornos de mi "cajón del por si
acaso”, hasta fantaseé con colocar una puntilla que bordeara toda la abertura…
No sé si hubiera resultado… Ocurrió que se hizo de noche antes de tiempo y que al sueño le dio pereza... no vi otra salida que ocupar las manos
en algo que no exigiera mucha pericia, así que opté por una escena a la
plancha, fuera salsas!
El relleno ya será otra cosa, pero eso vendrá en otra entrada; estamos esperando 40 grados para dentro de nada y eso, en estas latitudes, os aseguro que son muchos grados :)
Y como esta ha sido una entrada de perfil bajo, os dejo el vídeo con el que mis amigas me felicitaron el cumple, para que se os pongan los dientes largos viendo mis regalos :) y el enlace al blog de mi hermana Vic donde están con más detalle y con mucho, mucho azúcar... Vic sabe envolver sus dulces en un escarchado delicioso y que además, solo engorda el corazón :) Mi cumple ya pasó, pero a mí me encanta recordarlo :)
:)
















